QUE SON LOSJUEGOS COPERATIVOS????
en Educación Física??? En la actualidad muchos centros educativos, ya sean públicos, privados o privados concertados, incluyen, dentro de las horas de Educación Física sesiones dedicadas al desarrollo de la motricidad acuática. Este hecho es favorable para el desarrollo integral de los alumnos, pero tendrá cabida dentro del currículum escolar siempre y cuando se plantee la práctica de las actividades acuáticas desde el enfoque educativo.
Deportes cooperativos que se practican en el medio acuático: El Hockey Sub constituye un deporte de competición en países tales como Australia, Sud África, Francia, E.E.U.U. e Inglaterra, llegando a disputarse campeonatos a nivel nacional y, cada dos años a nivel mundial. Se juega en 27 países. En la Argentina se juega Hockey Sub desde hace más de quince años y en la actualidad se juega en varias provincias. Se ha formado una liga de jugadores y se realizan torneos interprovinciales, aproximadamente cinco por año. En los meses de septiembre y octubre se desarrollara un torneo, que se juega en Buenos Aires, Santa Fe y Rosario.
Los Juegos Cooperativos son propuestas que buscan disminuir las manifestaciones de agresividad en los juegos promoviendo actitudes de sensibilización, cooperación, comunicación y solidaridad. Facilitan el encuentro con los otros y el acercamiento a la naturaleza. Buscan la participación de todos, predominando los objetivos colectivos sobre las metas individuales. Las personas juegan con otros y no contra los otros; juegan para superar desafíos u obstáculos y no para superar a los otros. El ser humano puede asumir distintos comportamientos: tiene la posibilidad de enriquecer o de destruir, no sólo a si mismo sino también al ambiente en el que se encuentra; puede ser agresivo o no; puede ser competitivo o solidario, sin dejar de ser competente. El comportamiento es producto de los valores que socialmente recibimos desde los inicios de la vida, de los modelos que vemos y de los refuerzos o estímulos que recibimos por hacer o no ciertas cosas, somos producto de un proceso de socialización en el cual se nos enseña a valorar comportamientos constructivos o destructivos. El juego propuesto por el docente, debe buscar la participación de todos, sin que nadie quede excluido, independientemente de las características, condiciones, experiencias previas o habilidades personales; donde la propuesta y el clima placentero que genera están orientados hacia metas colectivas y no hacia metas individuales; debe centrarse en la unión y la suma de aportes individuales y no en el "unos contra otros". Los juegos pueden tener características coherentes con el trabajo en grupos y el desarrollo del ser humano. Juegos que no plantean "ganar" o "perder": la propuesta plantea la participación de todos para alcanzar un objetivo común; la estructura asegura que todos jueguen juntos, sin la presión que genera la competencia para alcanzar un resultado; al no existir la preocupación por ganar o perder, el interés se centra en la participación. Desde el punto de vista educativo, el interés se centra en el proceso y no en el resultado. La propuesta se logra, porque el proceso como elemento central de atención, permite contemplar los tiempos individuales y colectivos para que las metas se cumplan con el aporte de todos. Los juegos no deben promover la eliminación de participantes: el diseño del juego busca la incorporación de todos. La búsqueda del resultado tiende a la eliminación de los más débiles, los más lentos, los más torpes, los menos "aptos", los menos inteligentes, los menos "vivos", etc... La eliminación se acompaña del rechazo y la desvalorización; el juego tiene que buscar incluir y no excluir. Los juegos deben facilitar el proceso de crear: crear es construir y para construir, la importancia del aporte de todos es fundamental. Si las reglas son flexibles, los participantes pueden contribuir a reformularlas; los juegos se pueden adaptar al grupo, a los recursos, al espacio disponible y al objetivo de la actividad. Algunos juegos competitivos son de estructura rígida y dependientes del cumplimiento de las reglas, de espacios y materiales determinados. Los juegos no deben favorecer ninguna forma de agresión: la estructura del juego no tiene por que plantear formas de confrontación: individual o colectiva. Los juegos pueden estimular el desarrollo de algunas actitudes como:
- Las capacidades necesarias para poder resolver problemas. Una buena alternativa para esto es hacerlo en forma colectiva, junto con otros.
- La sensibilidad necesaria para reconocer como está el otro, sus preocupaciones, sus expectativas, sus necesidades, su realidad; la capacidad de poder ubicarse en la situación del otro.
- La sensibilidad necesaria para reconocer, valorar y expresar la importancia del otro, con sus percepciones, sus aportes y sus diferencias. En síntesis, aprender a convivir con las diferencias de los demás.
- Las capacidades necesarias para poder expresar sentimientos, emociones, conocimientos, experiencias, afecto, problemas, preocupaciones, ...
La propuesta implica la toma de decisiones para solucionar problemas, requiere de la superación colectiva de algún obstáculo externo al grupo y para lograrlo, se necesita del aporte de cada uno de los participantes, no sólo de los "mejores", de los "mas fuertes" o de los "mas hábiles". La cooperación es una alternativa que puede ayudar a solucionar problemas y conflictos; si el juego tiene presentes los valores de solidaridad y cooperación, podemos experimentar el poder que tenemos cada uno de nosotros para proponer colectivamente soluciones creativas a los problemas que nos presenta la realidad en que vivimos, entonces, hablar de cooperación en los juegos, significa también que podemos ser protagonistas en otros procesos de cambio que permitan mejorar la calidad de la vida y contribuir a mejorar las condiciones ecológicas de nuestro ambiente. La cooperación está directamente relacionada con la comunicación, la cohesión, la confianza, la autoestima y el desarrollo de las destrezas para una interacción social positiva. La agresividad es un componente cada vez mas integrado a la vida cotidiana, a veces se manifiesta en forma física, a veces en forma verbal. Desde niños escuchamos a los adultos diciendo que uno no puede, que no sabe, que no es capaz, que no hace nada bien, que es un burro ... y empezamos a creerlo, que necesita ayuda porque no lo puede hacer sólo ... también desde niños, aprendemos a calificar los fracasos del otro con comentarios despectivos. El niño como todo ser humano, necesita del aliento, de la afirmación, de la seguridad que brinda el sentirse capaz de poder hacer algo bien ... nuestros comentarios como docentes, pueden estimular y apoyar la afirmación o la negación. Muchas personas frente a situaciones de competencia, prefieren no jugar ante la posibilidad de perder o de hacer un "papelón", si piensan que no juegan bien, prefieren observar mientras los "buenos" jugadores participan. El juego tiene que ser una manera de vivir la afirmación, el énfasis está en el proceso de participación de todos y no en el resultado, cada uno es importante y su aporte es fundamental para lograr un objetivo común y cuando alguien se siente involucrado para alcanzar un propósito determinado, se siente autor y sujeto de su historia. Es importante implementar una variedad de juegos en que todos los participantes puedan ser aceptados y experimentar, al menos, un grado moderado de éxito; el miedo al fracaso junto con la angustia y la frustración asociada con el fracaso se reducen cuando los errores no son percibidos como determinantes del resultado.
Es posible aprender jugando en el medio acuáticoen Educación Física??? En la actualidad muchos centros educativos, ya sean públicos, privados o privados concertados, incluyen, dentro de las horas de Educación Física sesiones dedicadas al desarrollo de la motricidad acuática. Este hecho es favorable para el desarrollo integral de los alumnos, pero tendrá cabida dentro del currículum escolar siempre y cuando se plantee la práctica de las actividades acuáticas desde el enfoque educativo.
Según Moreno y Gutiérrez (1998) en las etapas de infantil y primaria tiene particular importancia la conexión entre el desarrollo motor y el desarrollo cognoscitivo. Los juegos adquieren un gran valor educativo por las posibilidades de exploración del propio entorno y por las relaciones lógicas que se favorecen a través de las interacciones con los objetos, con el medio, con otras personas y consigo mismo. No hay que olvidar que el juego motor es uno de los principales mecanismos de relación e interacción con los demás y, es en estas etapas, cuando comienza a definirse el comportamiento social de la persona (el carácter expresivo y comunicativo del cuerpo facilita y enriquece la relación interpersonal) así como sus intereses y actitudes. Relacionado con lo anterior, Linaza y Maldonado (1987), explican que la construcción que realiza el niño de su conocimiento social está profundamente relacionada con sus interacciones sociales, exactamente en el mismo sentido en el que su conocimiento físico está relacionado con sus actuaciones sobre el entorno, y una gran parte de las interacciones sociales del niño tienen lugar precisamente en el terreno del juego. Por todo ello, la forma de trabajo que plantearon se caracterizó por proponer un aprendizaje significativo, siendo el alumno el verdadero protagonista de su aprendizaje. Utilizando como mejor recurso didáctico el juego o las formas jugadas, con una metodología acorde con la LOGSE como la "indagación" o el "descubrimiento guiado". El método propuesto es el "modelo integrado" (Read, 1988), desarrollado en España por Devís y Peiró (1992) y utilizado por primera vez por Moreno y Gutiérrez (1998) en las actividades acuáticas. De este modo, las actividades presentan problemas que el alumno debe solucionar, tras cada uno de los intentos se plantean unas reflexiones para conseguir una mejor comprensión del juego o comenzar con el aspecto más específico de los movimientos (modelo aislado). Respetando este modelo y apostando por un aprendizaje constructivista en las actividades acuáticas fundamentado en el análisis ecológico o situacional de aprendizaje, en el que existen tres fuentes de control (Ruiz, 1999); por un lado la ambiental, donde el sujeto se mueve; por otro lado, la relacionada con el propio participante; y por último, la tarea propuesta, además del componente cognitivo que interviene, creemos que este supuesto se convierte en un claro ejemplo de su puesta en práctica, como ya se hizo en una anterior publicación (Moreno y Gutiérrez, 1998).
A continuación cada una de las tres fuentes de control:· El ambiente. Para Malina (1980, citado en Ruiz, 1987), existen tres componentes: el componente natural del medio, tal y como es; el componente construido, artificial; y el componente relacional, humano. Para algunos autores existen connotaciones diferentes para los términos medio y ambiente. · El medio entendido como el conjunto de elementos con los que el niño puede entrar en contacto. Según Schmitt (1995) hay que acondicionar el medio para organizar mejor la enseñanza y facilitar un aprendizaje sin asistencia exterior, lo que permitirá al niño ser autónomo desde el principio, sin falsear la relación con el medio. De este modo habrá que actuar sobre el medio y transformarlo, para su mejor conocimiento. · El ambiente hace referencia a las condiciones geo-ecológicas en las que los sujetos de una sociedad o grupo conviven. La mayoría de las piscinas carecen de elementos decorativos lo que hace la práctica menos motivante. Moreno y Gutiérrez (1998) aconsejan una serie de elementos que pueden formar parte de la estructura ambiental, entre los que resaltarían los murales, los dibujos realizados por los propios alumnos, los materiales hinchables, los toboganes, etc.
En la misma línea encontramos a Schmitt (1995), que con relación al acondicionamiento del medio, plantea una metodología a partir de situaciones problema o modelo auto-adaptativo de aprendizaje. Se tratará de crear un medio experimental con el fin de que el alumno construya su propia motricidad acuática. Es conveniente hacer una buena elección de las situaciones en función de los objetivos a alcanzar, favoreciendo la entrega de la personalidad entera y facilitando su autoconstrucción y su auto-adaptación. La tarea: Las tareas acuáticas, tradicionalmente se han utilizado en el proceso de aprendizaje para que los aprendices fueran unos buenos nadadores en el futuro. Sin duda alguna, su utilización puede ser una ayuda para que los niños adquieran determinados conocimientos en un proceso dado, pero, desde nuestro punto de vista, no tienen que exigir al practicante, de forma exclusiva, el dominio de unas determinas técnicas natatorias. Estos se tienen que convertir en creadores de escenarios interactivos en el medio acuático, siendo a través de dicho contexto, donde se irán adquiriendo las habilidades motrices acuáticas (equilibraciones, desplazamientos, giros y manipulaciones) y que en un futuro la combinación de las mismas dará lugar al dominio de las habilidades deportivas acuáticas (combinación de habilidades motrices acuáticas).
Deportes cooperativos que se practican en el medio acuático: El Hockey Sub constituye un deporte de competición en países tales como Australia, Sud África, Francia, E.E.U.U. e Inglaterra, llegando a disputarse campeonatos a nivel nacional y, cada dos años a nivel mundial. Se juega en 27 países. En la Argentina se juega Hockey Sub desde hace más de quince años y en la actualidad se juega en varias provincias. Se ha formado una liga de jugadores y se realizan torneos interprovinciales, aproximadamente cinco por año. En los meses de septiembre y octubre se desarrollara un torneo, que se juega en Buenos Aires, Santa Fe y Rosario.
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